MÓDULO IV: AULA TECNOLÓGICA Y PRIMEROS AUXILIOS.
PRESENTACIÓN DEL MÓDULO
Área: Conocimiento y manejo de armas de fuego de uso civil
Módulo IV: Fundamentos generales sobre el manejo y uso de armas a personas naturales.
Objetivo del Módulo IV: Capacitar a los participantes en la aplicación efectiva de primeros auxilios, proporcionando los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para responder de manera adecuada y oportuna ante situaciones de emergencia médica en el contexto del uso civil de armas de fuego en el entorno del Aula Tecnológica.
Competencia del módulo IV: Desarrollar en los participantes una competencia integral en el conocimiento y manejo de armas de fuego de uso civil en el entorno del Aula Tecnológica, que abarque tanto aspectos teóricos como prácticos. Esto incluye la comprensión profunda de los fundamentos de seguridad, legislación y mecánica de las armas de fuego, así como la adquisición de habilidades prácticas en su manejo seguro y efectivo. Además, se enfatiza la importancia de mantener una actitud responsable y ética en todo momento, priorizando la seguridad personal y la de los demás, y cumpliendo con las normativas legales vigentes.
Introducción.
Bienvenidos al Módulo IV de nuestro curso de Conocimiento y Manejo de Armas
de Fuego de Uso Civil. Este módulo está diseñado para brindar una formación integral en el manejo seguro y responsable de armas de fuego dentro del entorno innovador del Aula Tecnológica. Nuestro objetivo es capacitar a los participantes no solo en las habilidades prácticas y teóricas esenciales para el uso de armas de fuego, sino también en la aplicación efectiva de primeros auxilios, crucial para responder adecuadamente ante situaciones de emergencia médica que puedan surgir durante su uso. Este módulo no solo equipará a los participantes con las habilidades necesarias para manejar armas de fuego de forma segura y efectiva, sino que también los preparará para actuar como primeros respondedores en emergencias, combinando conocimientos técnicos con un profundo sentido de responsabilidad cívica y personal. Prepárense para embarcarse en una experiencia de aprendizaje completa y profundamente enriquecedora, donde la teoría y la práctica se unen para formar tiradores competentes y ciudadanos conscientes y preparados.
UNIDAD I: DESARROLLO PRÁCTICO DE FUNDAMENTOS, CONOCIMIENTO Y MANEJO DE ARMAS DE FUEGO EN EL AULA TECNOLÓGICA.
Objetivo unidad I: Capacitar a los participantes en el desarrollo práctico de los
fundamentos, conocimientos y habilidades necesarias para el manejo seguro y efectivo de armas de fuego mediante el uso del Aula Tecnológica con la finalidad de proporcionar una comprensión integral de los principios básicos de seguridad, así como entrenamiento práctico en el manejo adecuado de armas de fuego, con énfasis en la precisión, la responsabilidad y el cumplimiento de las normativas legales pertinentes.
Competencia de la Unidad I: Aplicar las estrategias tácticas necesarias para el manejo seguro y efectivo de armas de fuego en el entorno del Aula Tecnológica, incluye adquirir un conocimiento profundo de los principios de seguridad y legislación aplicables, así como desarrollar destrezas prácticas en el manejo, carga, descarga y disparo de armas de fuego. Además, se promoverá una actitud responsable, ética y consciente hacia el uso de armas de fuego, destacando la importancia de la seguridad personal y colectiva en todo momento.
Introducción.
Bienvenidos a la Unidad I, del módulo IV de nuestro curso sobre el manejo de
armas de fuego, donde utilizaremos el innovador entorno del Aula Tecnológica para proporcionar a los participantes una capacitación práctica y detallada en los
fundamentos del manejo seguro y efectivo de armas de fuego. Esta unidad está
diseñada para equipar a cada participante con las habilidades y conocimientos
necesarios para operar armas de fuego con precisión, responsabilidad y un estricto cumplimiento de las normativas legales. En esta fase del curso, nos centraremos en la aplicación práctica de los principios básicos de seguridad, ofreciendo a los participantes la oportunidad de aprender y practicar técnicas esenciales de manejo de armas, tales como la carga, descarga y el disparo controlado. El Aula Tecnológica proporciona un ambiente controlado y seguro,
ideal para explorar y entender profundamente cada aspecto del funcionamiento de las armas de fuego. Prepárense para una experiencia educativa integral que no solo les proporcionará las habilidades técnicas necesarias para operar armas de fuego, sino que también cultivará una conciencia y respeto profundamente arraigados por las normas y prácticas de seguridad esenciales en este campo.
Tema I: Desarrollo práctico de fundamentos, conocimiento y manejo de armas de fuego en el Aula Tecnológica.
Objetivo de Tema I: Desarrollar habilidades prácticas en el manejo de armas de fuego mediante el Aula Tecnológica con la finalidad de promover el correcto manejo y uso del arma de fuego la adopción de posturas de tiro adecuadas y el entrenamiento en la alineación de miras y control del gatillo para lograr disparos precisos.
Competencia del Tema I: Ejecutar de manera práctica en el manejo y la precisión del tiro utilizando un polígono virtual, capacitando a los participantes para realizar disparos precisos y seguros en entornos simulados, incluye la familiarización con el funcionamiento del polígono virtual, el manejo correcto del arma de fuego, la adopción de posturas de tiro adecuadas y el entrenamiento en la alineación de miras y control del gatillo para lograr disparos precisos. Se enfatizará la importancia de seguir procedimientos de seguridad estrictos y de mantener una actitud concentrada y enfocada durante la práctica; mejorar la habilidad y la confianza del tirador, así como promover una cultura de seguridad y precisión en el manejo de armas de fuego en entornos virtuales.
CONTENIDO
Práctica en polígono virtual.
La práctica de tiro en el polígono virtual se la deberá realizar a un blanco fijo tipo
diana configurada a una distancia de 10 metros, la cual estará enfocada en familiarizar al tirador con su arma de fuego y que pueda precisar sus tiros, para lo cual se debe profundizar en un tipo de entrenamiento básico que contenga un enfoque principal en el tiro de precisión, para poder garantizar el correcto uso de las armas de fuego.
Enfunde y desenfunde del arma.
Este tipo de ejercicio se lo debe efectuar mediante la práctica repetitiva y por
tiempos a ORDEN DEL INSTRUCTOR con la finalidad de que el tirador cree un
subconsciente del manejo de su arma de fuego de manera segura observando los riesgos de su entorno y no a la funda ni su arma de fuego.
Tiempo 1: La mano hábil del tirador irá hacia el arma de fuego y se empuñará de forma correcta.
Tiempo 2: Se desenfundará el arma de fuego y se empuñará con ambas manos hasta colocarse en la posición prevenga. Tiempo 3: Se procede a rastrillar el arma de fuego.
Tiempo 4: El tirador procede a apuntar con su arma de fuego hacia un blanco
previamente establecido.
Tiempo 5: El tirador procede halar la cola del disparador del arma de fuego, sin permitir que exista ningún movimiento en el arma.
Tiempo 6: Procede a mantener el arma de fuego, verificando que no exista ningún otro peligro (Sostenimiento del blanco).
Este ejercicio se lo debe repetir varias veces hasta tratar de crear una memoria muscular y mental en cada uno de los tiradores.
Práctica de tiro en el polígono virtual.
El simulador de tiro virtual deberá configurarse para la resolución de los siguientes ejercicios:
Tiro a posición fija
• Las prácticas de tiro se realizarán a 10 metros de distancia.
• Las armas a utilizar para la práctica de tiro será el revólver y escopeta.
• Las prácticas de tiro con revólver (simulado) serán de 24 tiros en los siguientes
escenarios:
• 6 disparos de familiarización para mejorar la destreza a 5 metros de distancia
(no evaluado)
• 1 ronda de 6 tiros a silueta fija con tiempo de 20 segundos a 5 metros (evaluado).
• 1 ronda de 6 tiros de precisión a silueta fija con tiempo de 20 segundos a 7
metros (evaluado).
• 1 ronda de 6 tiros de precisión a silueta fija con tiempo de 20 segundos a 10
metros (evaluado).
• Las prácticas de tiro con escopeta (simulada) serán de 24 tiros en los siguientes
escenarios:
• 6 disparos de familiarización para mejorar la destreza a 5 metros de distancia
(no evaluado)
• 1 ronda de 6 tiros a silueta fija con tiempo de 20 segundos a 5 metros (evaluado).
• 1 ronda de 6 tiros de precisión a silueta fija con tiempo de 20 segundos a 7
metros (evaluado). • 1 ronda de 6 tiros de precisión a silueta fija con tiempo de 20 segundos a 10 metros (evaluado).
Resolución de un escenario de respuesta a ataque (vídeo en el simulador), utilizando los fundamentos de legítima defensa: Posibilidad de realizar 4 disparos
para abatir al delincuente, si las circunstancias así lo permiten.
Instrucciones.
• Cada tiro tendrá una puntuación de 5, lo que suma un total de 36 tiros evaluados que equivalen a 180 puntos.
• El escenario de respuesta a ataque, utilizando los fundamentos de legítima
defensa tendrá una puntuación de 20.
• El puntaje total que debe obtener un participante en el polígono virtual es de 200 puntos.
• El módulo se aprueba con 140 puntos / 200 puntos.
• Quienes no aprueben tendrán dos oportunidades más, previo refuerzo de los
fundamentos del tiro.
• Todos los participantes, para iniciar el ejercicio práctico, deberán registrar su
huella dactilar.
UNIDAD II: PRIMEROS AUXILIOS
Objetivo unidad II: Capacitar a los participantes en la aplicación efectiva de primeros auxilios en el contexto del manejo y uso de armas de fuego mediante estudios teóricos y ejercicios prácticos necesarios para responder de manera adecuada y oportuna ante situaciones de emergencia médica con el fin de dotar a los participantes con las habilidades necesarias para identificar y abordar lesiones proporcionando atención básica y promoviendo la estabilidad del paciente hasta la llegada de ayuda médica profesional.
Competencia de la Unidad II: Aplicar una atención integral en primeros auxilios, que les permita identificar, evaluar y responder de manera efectiva a una amplia gama de emergencias médicas en el contexto del manejo y uso de armas de fuego, incluye adquirir conocimientos teóricos sobre anatomía y fisiología básica, así como habilidades prácticas en la aplicación de técnicas de primeros auxilios, como RCP (reanimación cardiopulmonar), control de hemorragias, inmovilización de lesiones, administración de medicamentos de emergencia y manejo de situaciones de shock. Se fomentará una actitud de calma, seguridad y empatía, así como la capacidad de tomar decisiones rápidas y efectivas bajo presión, además, se pueda brindar asistencia inicial adecuada y salvar vidas en situaciones de emergencia médica.
Introducción.
Bienvenidos a la Unidad II del Módulo IV, donde abordaremos una faceta
esencial del manejo de armas de fuego: la capacidad para proporcionar primeros
auxilios efectivos en situaciones de emergencia médica. Esta unidad está diseñada para capacitar a los participantes en las técnicas y conocimientos necesarios para responder de manera adecuada y oportuna ante incidentes que puedan surgir durante el uso de armas de fuego, asegurando la estabilidad del paciente hasta que se pueda obtener ayuda médica profesional.
El objetivo principal de esta unidad es dotar a los participantes de las competencias para aplicar una atención integral en primeros auxilios. Esto implica no solo la capacidad para realizar intervenciones físicas, sino también desarrollar una actitud de calma, seguridad y empatía. La capacidad de tomar decisiones rápidas y efectivas bajo presión es crucial en emergencias asociadas con el manejo de armas de fuego, donde cada segundo puede ser decisivo. Al finalizar esta unidad, los participantes estarán preparados no solo para enfrentar y gestionar emergencias médicas con confianza y competencia, sino también para actuar como primeros respondedores capaces de salvar vidas en circunstancias críticas.
Tema I: primeros auxilios básicos- generalidades
Objetivo de Tema I: Brindar una atención integral en primeros auxilios básicos, que abarque conocimientos teóricos sobre evaluación inicial del sujeto y respuesta a emergencias médicas, habilidades prácticas en atención de heridas y RCP, en el contexto del manejo y uso de armas de fuego, así como actitudes de calma, empatía, responsabilidad y trabajo en equipo, promoviendo una respuesta efectiva y segura ante situaciones de emergencia para salvar vidas.
Competencia del Tema I: Brindar una atención integral en primeros auxilios básicos, que abarque conocimientos teóricos sobre evaluación inicial del sujeto y respuesta a emergencias médicas, habilidades prácticas en atención de heridas y RCP, en el contexto del manejo y uso de armas de fuego, así como actitudes de calma, empatía, responsabilidad y trabajo en equipo, promoviendo una respuesta efectiva y segura ante situaciones de emergencia para salvar vidas.
CONTENIDO
Accidentes con armas: primeros auxilios para saber cómo actuar
¿Qué debemos hacer cuando se produce un accidente con armas de fuego?, ¿cómo tenemos que reaccionar?
Este trabajo representa lo que considero mínimo e indispensable para el legítimo
usuario de armas de fuego, en cuanto a primeros auxilios y modo de actuación en situaciones de accidentes con armas se refiere. Este material va dirigido fundamentalmente a personas que no sean expertas en primeros auxilios, aunque también puede venirles bien a quienes sí lo sean. En todo caso, este artículo no pretende ser un curso magistral en esta materia, sino simplemente convertirse en una guía de ayuda para los usuarios de armas.
Definición de primeros auxilios.
Los primeros auxilios son la primera atención o ayuda que recibirá un
accidentado o enfermo por parte de una persona hasta la llegada de expertos
facultativos. Recordemos que, sin un mínimo de capacitación en primeros auxilios, no es recomendable actuar, tanto por la salud del auxiliado y del propio auxiliador, pues una inadecuada intervención puede terminar de manera fatal para ambos. Es fundamental no intentar movilizar al auxiliado por nuestros medios, a no ser que la situación sea leve y consideremos que no produciremos un mal mayor. Ejemplo de estas actuaciones pueden ser las quemaduras o golpes producidos ante la rotura de un arma. En situaciones de mayor gravedad, se necesitará la presencia de un experto facultativo.
Prevención: el botiquín
Como en todas las órdenes de la vida, siempre es mejor prevenir que curar. Por
eso, en las actividades relacionas con las armas de fuego no está de más llevar un botiquín de primeros auxilios para actuar como primera medida de intervención ante un accidente. Quemaduras por la salida de gases, cortes por vainas vacías y roturas de piezas son varias de las causas de heridas producidas por las armas de fuego. Un simple botiquín con lo básico (apósitos, desinfectantes, un rollo de vendas, cicatrizantes, gasas y cinta adhesiva) puede servirnos para proteger cortes, aliviar quemaduras, frenar sangrados y limpiar heridas. Esto es de suma importancia tanto en el campo de tiro, zonas cinegéticas aisladas y hasta en los propios lugares cotidianos de nuestra vida. No
está de más llevar agua en abundancia, pues a parte de saciar nuestra sed puede servir para aliviar una quemadura de primer grado (quemaduras superficiales sobre la piel que producen ardor y dolor).
La atención del accidentado.
La primera medida de atención será no abandonar al auxiliado. Por varias razones: primero, porque conservar la calma ayuda a dar más seguridad al auxiliado; segundo, para alejar a los curiosos que puedan entorpecer nuestra labor; tercero, para impedir que la persona se sienta sola; cuarto, para tratar de dar abrigo y aliento al accidentado; y por último, porque de esta manera podremos evaluar el estado de salud del herido mientras esperamos la llegada de los profesionales. Si el herido está inconsciente, tendremos que colocarlo de costado para que no se ahogue con su propia lengua o con posibles vómitos. Estando boca arriba y ladeando su cabeza hacia un lateral lograremos el mismo efecto preventivo. Si vemos que la persona palidece será un síntoma de poca circulación sanguínea hacia su cerebro, por lo que trataremos de mantenerlo en una posición más baja que la del cuerpo para que el cerebro reciba una buena circulación de sangre. En caso de presentar un rostro enrojecido, tendremos que hacer la maniobra en orden inverso. Recordemos que las secuelas en el cerebro son irreversibles y esta simple maniobra podría impedir un mal mayor.
Verificación de los síntomas.
La verificación de los signos vitales puede ayudar a que una persona se mantenga en un correcto estado de salud. Si falla la respiración, este problema puede derivar en un paro cardiorrespiratorio, así que en caso de sospechar que el accidentado presenta deficiencia respiratoria, lo verificaremos de la siguiente manera: poniendo nuestro rostro sobre su nariz para sentir si exhala y viendo y sintiendo el movimiento de su tórax. También colocado el dedo índice sobre la tráquea y la muñeca o zona radial verificamos su pulso. Un pulso normal en un adulto ronda las 60 pulsaciones por minuto. Si sobreviene el paro cardiorrespiratorio, tendremos que aplicar un masaje para estimular los músculos del corazón y que éste bombee sangre de nuevo. Este masaje también llenará de aire los pulmones, obteniendo finalmente una resucitación cardiorrespiratoria o R.C.P.
Posición de seguridad.
Recuperación cardiorrespiratoria.
La posición de seguridad será fundamental cuando el auxiliador tenga que
trasladarse para buscar ayuda. Al dejar solo al auxiliado, tendremos que asegurarnos de dejarlo en la posición de seguridad. Consiste en ubicar el cuerpo de la víctima con la cabeza de lado para que no se ahogue por su propio vómito en caso de producirse en nuestra ausencia. Para lograr esta posición, estando el auxiliado en decúbito dorsal, se flexiona una de sus piernas, extendiendo el brazo del mismo lado paralelo al cuerpo. El otro brazo se flexionará por delante del rostro quedando la mano del mismo sobre su mejilla contraria. Lograda esta posición, se llevará la mano del brazo extendido hacia debajo de su cuerpo, sirviendo ésta posteriormente como apoyo. Ya en estas condiciones, nos ubicaremos del lado de la pierna flexionada, tomaremos al auxiliado del codo del brazo flexionado sobre su mejilla y desde la cintura para tirar hacia nosotros el cuerpo. Al rodar sobre su brazo extendido, quedará en posición lateral, descansando su rostro sobre el dorso de la mano que anteriormente ubicamos sobre su mejilla. Para finalizar, la mano que quedó debajo de su cuerpo será retirada hacia atrás, es decir hacia su espalda, evitando que vuelva de forma involuntaria a la posición inicial boca arriba.
Contención de hemorragias.
En actividades relacionadas con armas de fuego puede darse la desgracia de
que nosotros o uno de los que están con nosotros reciba un disparo. En esta situación, seguramente no estaremos totalmente capacitados y tampoco dispondremos de los medios para enfrentarnos a un problema semejante, pero sin abusar de nuestra ayuda pondremos en práctica lo mencionado en los puntos 1, 2, 3, 4 y 5. Ante una herida, lo primero que hay que tener en cuenta es: contener la hemorragia, solicitar auxilio profesional, aislar la herida por medio de un apósito, y limpiar la herida en caso de no recibir ayuda de personal idóneo. Las hemorragias se pueden clasificar como interna, externa y mixta. Es fundamental detener la hemorragia aplicando las siguientes medidas: si la hemorragia es importante, tendremos que mantener al herido acostado,
mantener el cuerpo caliente, si la herida está cubierta de ropa, descubrir la misma, y si está en una extremidad, elevarla. Las formas de detener la hemorragia son: por compresión directa sobre la herida con un apósito o pañuelo; por presión indirecta, presionando con la mano y los dedos el torniquete o vendaje; por torniquete, el cual se aplicará lo más cerca posible de la herida, colocando un apósito sobre la misma y sujetándolo con un vendaje para luego cruzar cualquier objeto para retorcer el apósito. Una vez aplicado, se aflojará en adultos cada 15 minutos y para los menores cada 7 minutos.
Los puntos de presión idóneos de una arteria principal se encuentran cerca de
la superficie cutánea y sobre una superficie ósea. Hacer presión sobre estas partes tiene como finalidad comprimir la arteria contra la superficie ósea, interrumpiendo así la corriente sanguínea. Ante una herida con arma blanca u otro objeto punzante, nunca intentemos sacar el objeto por nuestra cuenta, ni coser ninguna herida, ya que no estamos debidamente capacitados. Por último, cuando apliquemos un apósito para frenar el sangrado, no deberemos reemplazar el empapado por otro limpio, sino que siempre aplicaremos uno sobre otro. Y como norma general, no dar de beber al herido.
Pérdida del conocimiento
Protección ocular y auditiva
El desfallecimiento es una pérdida incompleta del conocimiento. En este caso, la
víctima presenta malestar general, sudoración fría, mareos y pérdida de estabilidad. En esta circunstancia colocaremos al auxiliado sentado, poniendo la cabeza contra sus piernas, o bien lo acostaremos con la cabeza más baja que el cuerpo, elevando sus piernas y masajeando sus pies. Así, lograremos una buena irrigación sanguínea hacia el cerebro. El desmayo o lipotimia puede sobrevenir después del estado anterior o de forma espontánea, aplicándose las mismas actuaciones que para el desfallecimiento. En el estado de shock todas las funciones del organismo sufren una depresión que hace que las tensiones orgánicas disminuyan o cesen de manera parcial. Este estado puede
ser postraumático, por grandes dolores producidos por fracturas, hemorrágico, por grandes pérdidas de sangre, o por deshidratación. Los síntomas que presenta una persona en shock son: palidez en cara, mucosas y extremidades. Sudoración fría, pulso débil y rápido (pudiendo ser imperceptible), respiración irregular y superficial, apatía y frio. En este caso se actuará como anteriormente se mencionó y tratando de que sea atendido de forma inmediata para asegurar su buena salud en todos los casos, ya sea tanto para un herido o como para el que presenció un accidente y no soportó tal situación sufriendo un desfallecimiento o desmayo. Por último, en un estado de coma actuaremos manteniendo las funciones vitales respiración-circulación y trasladando inmediatamente a la víctima a un centro hospitalario.
Heridas leves.
Es importante utilizar gafas de tiro adecuadas Protectores auditivos para evitar lesiones las heridas leves como quemaduras son producidas por gases despedidos de la deflagración de la pólvora o iniciadores que fueron perforados y que soplan en rostros y vista no cubiertos como también en manos y brazos. Cuando surja una ampolla nunca se reventará, sino que habrá que recurrir al médico para seguir sus indicaciones. Los ojos desprotegidos, en caso de verse afectados y de que un objeto extraño ingrese en su interior (de los tantos que desprende un arma de fuego al momento del disparo como partículas de latón, pólvora, plomo, etc.), no intentar sacarlo. Sólo proteger el ojo con un vendaje que no produzca presión. En caso de sufrir un golpe, aplicar hielo o un objeto frío.
Las lesiones de oído son otra constante de nuestra actividad. Son lesiones
complejas y que muchas veces ocurren por no disponer de protección adecuada. En estos casos, sea grave o leve la lesión sólo queda recurrir a un especialista para que evalúe el daño y el posterior tratamiento. En caso de sufrir una hemorragia de oído, nunca tapar o detenerla.
Traslado del herido
Por lo general, en el campo de tiro habrá un vehículo y un botiquín de primeros
auxilios disponible. También puede haber algún instructor de tiro que esté capacitado para actuar en las primeras atenciones después del incidente que sufra alguien en las instalaciones, pero en un campo de tiro informal o en el propio terreno contaremos con menor grado de preparación para enfrentarnos a un posible accidente (a no ser que estemos en un coto de caza habilitado o que el auxiliador sea médico). En todo caso, el traslado del herido siempre será un punto muy importante y en este caso deberemos tomar las medidas adecuadas para no agravar la situación. Movimientos leves y coordinados serán fundamentales para no torturar más al ya de por sí dolorido accidentado. Evitar movimientos de cabeza y extremidades, inmovilizarlo y mantenerlo abrigado son claves para un correcto traslado.